isla_negra
casa de poesia y literatura. Director gabriel impaglione. mensajes: poesia@argentina.com


Inicio
Enviar artículo

Acerca de
Suscríbete al blog

Categorías
General [350] Sindicar categoría
agenda isla negra [1644] Sindicar categoría
arte [66] Sindicar categoría
autores en isla negra [5] Sindicar categoría
bios [629] Sindicar categoría
cartas [44] Sindicar categoría
concursos literarios [372] Sindicar categoría
cuento [421] Sindicar categoría
encuentros [4] Sindicar categoría
entrevistas [171] Sindicar categoría
lecturas [1390] Sindicar categoría
librocomentarios [208] Sindicar categoría
libros recibidos [30] Sindicar categoría
medios [20] Sindicar categoría
memorias [205] Sindicar categoría
musica [43] Sindicar categoría
palabra en el mundo [265] Sindicar categoría
periodico [3379] Sindicar categoría
poesia [5740] Sindicar categoría
prologos [26] Sindicar categoría
radio en la isla [81] Sindicar categoría
revista isla negra [15] Sindicar categoría
tangos [48] Sindicar categoría
uniones [22] Sindicar categoría
web [1023] Sindicar categoría

Archivos
Febrero 2012 [4]
Abril 2010 [14]
Marzo 2010 [279]
Febrero 2010 [236]
Enero 2010 [252]
Diciembre 2009 [284]
Noviembre 2009 [357]
Octubre 2009 [446]
Septiembre 2009 [508]
Agosto 2009 [553]
Julio 2009 [578]
Junio 2009 [329]
Mayo 2009 [313]
Abril 2009 [249]
Marzo 2009 [335]
Febrero 2009 [283]
Enero 2009 [387]
Diciembre 2008 [288]
Noviembre 2008 [366]
Octubre 2008 [425]
Septiembre 2008 [312]
Agosto 2008 [182]
Julio 2008 [267]
Junio 2008 [199]
Mayo 2008 [155]
Abril 2008 [195]
Marzo 2008 [197]
Febrero 2008 [199]
Enero 2008 [50]
Diciembre 2007 [181]
Noviembre 2007 [377]
Octubre 2007 [420]
Septiembre 2007 [357]
Agosto 2007 [305]
Julio 2007 [177]
Junio 2007 [347]
Mayo 2007 [330]
Abril 2007 [178]
Marzo 2007 [182]
Febrero 2007 [155]
Enero 2007 [49]
Diciembre 2006 [163]
Noviembre 2006 [164]
Octubre 2006 [316]
Septiembre 2006 [249]
Agosto 2006 [223]
Julio 2006 [192]
Junio 2006 [239]
Mayo 2006 [443]
Abril 2006 [821]
Marzo 2006 [705]
Febrero 2006 [187]
Enero 2006 [224]
Diciembre 2005 [191]
Noviembre 2005 [308]
Octubre 2005 [251]
Septiembre 2005 [215]

Sindicación (RSS)
Artículos
Comentarios

 


12 de Septiembre, 2008


antologia: canto a un prisionero

Canto a un Prisionero

Antología de poetas Americanos, homenaje a los presos políticos en Turquía.
Ottawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América, 2005”.

ISBN 1-894879-11-2
Laminado, 5.25 X 8 pulgadas, 200 Páginas

Acta Literaria
por Virginia Vidal

Canto a un Prisionero, antología de poetas americanos, homenaje a los presos políticos en Turquía, es el fruto de la admirable iniciativa solidaria de Poetas Antiimperialistas que lanza desde nuestro continente un llamado al mundo para acabar con una de las peores atrocidades de la “globalización”.

Durante décadas las prisiones turcas se ha visto colmadas de presos políticos turcos y kurdos. Se calculan en doce mil los seres humanos que agonizan y en cualquier momento son muertos a palos, asfixia y otras torturas. Una larga huelga de hambre ha visto perecer a heroicos resistentes, otros son sometidos a bestiales métodos para obligarlos a tragar: el mismo método se aplicó contra el parlamentario irlandés Bobby Sands(1954-1981).En Turquía hay más de un centenar de desaparecidos, sin contar las decenas de muertos en prisión, víctimas de los asaltos pol iciales. El exterminio abarca a los familiares de los presos políticos.

Ante esta realidad atroz se alzan las voces de los poetas de todo el continente americano. Son las puras voces solidarias que no pretenden la ingenua aspiración de darles aliento a los prisioneros sino de llegar a oídos de toda la humanidad que no está tras esos barrotes para que también alce su voz y exija el fin de los castigos, la libertad de los presos y la democracia para los pueblos de Turquía.

El profesor Noam Chomsky, gramático generativista, famoso lingüista estadounidense del Massachusettes Institute of Technology (MIT), tuvo que viajar a Turquía por el juicio de un editor próximo que cometió el “delito” de publicar una charla suya sobre la presencia de Estados Unidos en Medio Oriente. En esa conferencia el destacado intelectual dejó en evidencia la implicancia de los Estados Unidos! en las enormes atrocidades contra los kurdos y en Turquía en los años noventa, Las llamó “unas de las peores atrocidades étnicas de los noventa, con las fuerzas armadas estadounidenses en el país: en tanto las atrocidades aumentaban, el armamento crecía y no estaba permitido hablar sobre esta situación en los Estados Unidos, es el lado oscuro de la historia, o por lo menos en la mayor parte de Occidente”.

Chomsky afirmó que los “escritores turcos son personas muy valientes”: organizan protestas y publican escritos que son prohibidos porque cuentan la verdad acerca de Turquía. Algunos de estos autores son los que están en la cárcel. También puso énfasis en el hecho de que tras el 11 de septiembre, Turquía aumentó su represión. Señalando que “cualquier elemento represivo en el mundo cree que puede utilizar el 11 de Sep! tiembre como oportunidad para incrementar su rudeza y brutalidad, esto está ocurriendo en todas partes”. En otra oportunidad dijo: “Hablé en varias universidades y mis amigos turcos me aseguraron que debía dar por sentado que un elevado porcentaje del público asistente a mis conferencias era policía secreta. Hay que admirar a los intelectuales turcos. No son como los nuestros. Están bajo una amenaza constante y no sólo expresan sus opiniones sino que también se rebelan”.

En esta antología hay un poema dedicado a Sandra Bakutz, lo cual revela el profundo efecto que causa el coraje de una mujer austríaca. Sandra fue hecha prisionera el 10 de febrero de 2005 en el aeropuerto Atatürk de Estambul mientras se preparaba para asistir al proceso contra los activistas turcos encarcelados el 1 de abril de 2004. Sandra Bakutz es conocida por su lucha por la democracia en Turquía al actuar como traductora. Su oficio la ha llevado a retornar ! muchas veces al país para acompañar a las delegaciones internacionales que han cumplido misiones de observación. Por ese motivo esta ardiente defensora de la causa de los prisioneros políticos de Turquía, hoy ha sido convertida en prisionera política dentro de ese mismo país.

Casi un centenar de poetas desde Canadá hasta las remotas islas del archipiélago de Chiloé, así como de España misma, entregan sus sueños, su música, sus paisajes, sus más nobles emociones al servicio de la liberación de los que luchan por la democracia y la justicia. Sin duda sus voces estremecerán muchas conciencias y aproximarán a los prisioneros turcos y kurdos a su hora de ver la luz y respirar el aire sin tormentos ni castigos. Ellos están siguiendo el ejemplo del poeta Nazim Hikmet que fue capaz de cantar a la vida, el amor y la libertad, a pesar de que s! u vida transcurrió en las cárceles turcas de ayer por la misma noble causa de los presos de hoy.



Nómina de los Poetas Antologados
( 94 poetas seleccionados de 486 )

Adolfo León Córdoba Narváez
Aldo Luis Novelli
Alejandra Ziebrecht
Alejandro Faus Avella
Alfredo Lavergne
Ali Al Haded
Amado Láscar
Andityas Soares de Moura
André Cruchaga
Anita Junge-Hammersley
Antonio Álvarez Bürger
Antonio Orihuela
Antonio Redondo Andujar
Aurelio González Ovies
Bárbara Calderón Romero
Bernardo González Koppmann
Borja Menéndez
Carlos N Carbone
Carmen Nozal
Cecilia Bustamante
César Bisso
César Castillo
César Pellicer
Claudio Rodríguez Lanfranco
Cristian Hendrickse
Daisy Mora de León
Daniel Calíbrese
David Arturo Santos Arrieta
David González
Edgar E Ramíre z Mella
Edgar Khonde

Eduardo Díaz Espinoza
Eduardo Llanos Melussa
Emanuel Alvarado
Emilse Zorzut
Endre Farkas
Enrique Falcón
Enrique Silva
Ernesto Cardenal
Ernesto Guajardo
Feliciano Mejía
Francisco Azuela
Francisco Sasso
Gabriel Impaglione
Gabriel Rodríguez
Gerardo Moctezuma
Hans Schuster
Héctor Medina
Hugo Toscadaray
Isabel Lipthay
Isolda Dosamantes
Iván Sauri
Jaro Godoy
Jesús Pérez
Jorge Brega
Jorge Etcheverry
Juan Cameron
Juan Torres León
Julio Torres Recinos
Laura Ciancaglini
Leo Zelada
Lia Isabel Alvear Ramírez
Luis Esteban Amaya Rocha
Manuel Lozano
Marco Massoni-Oyarzún
Maribel Lacave
Marta Multini
Marta Raquel Zabaleta
Miguel Ángel Fernández
Miguel Machalski
Miquel Seg! ovia Aparicio
Nohemí Sosa Reyna
Osvaldo Ahumada-Espinosa
Patricia Cabezas Flores
Patricio Manns
Pedro Lyra
Raúl Eduardo Baena
Raúl Mellado Castro
Roberto Bianchi
Roberto Yánez
Rodrigo Grion
Roxana Miranda Rupailaf
Rubén Boronat
Salvador Gallardo
Sara Venegas Coveña
Sergio Mansilla Torres
Sergio Mouat
Silvia A Brandon Pérez
Sonia Alina Morales Del Valle
Tanya Tynjälä
Txanba Payés
Vicente Antonio Vásquez Bonilla
Willy Gómez Migliaro
Xadelia Mertizcan


Todo recurso obtenido con la venta de la presente obra
es propiedad y debe ser destinado a la Organización de
Familiares de los Prisioneros Políticos en Turquía.

Tayad

Abide-i-Hürriyet cad.
Derya Apt n° 231
Taksim Alti / Istanbul
info@tayad.org

Abide-i-Hürriyet cad.
Derya Apt n° 231
Taksim Alti / Istanbul
info@tayad.org


Todo recurso obtenido con la venta de la presente obra
es propiedad y debe ser destinado a la Organización de
Familiares de los Prisioneros Políticos en Turquía.

Tayad

Abide-i-Hürriyet cad.
Derya Apt n° 231
Taksim Alti / Istanbul
info@tayad.org

Abide-i-Hürriyet cad.
Derya Apt n° 231
Taksim Alti / Istanbul
info@tayad.org


Editorial Poetas Antiimperialistas de América
www.poetas.com/libreria

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 12:30, Categoría: librocomentarios
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

gabriel impaglione: No hay tierra que no les pertenezca

 de: Explicaciones con mar, y otros elementos- Uniservice, Trento- 2007
Los hijos del sol
han desandado noches derramadas
por generaciones mordiendo la paciencia.
Llamando al destino por su nombre.
Prisioneros esclavos mercancía
                      coro germinando
                       basta silencioso.
Nacieron y murieron sin saberlo
sobre la misma piedra.
Los vi en la ronda de una floresta roja
celebrar al hermano que llegaba
con nacimientos de chispa entre las manos,
con bandera de gesta en las miradas.
Siempre el hombre salvará al hombre
de bestias, falsos dioses, otras alucinaciones.
Serán quienes no han sido,
los traicionados y excluídos, los pobres
de cosas materiales, los hijos de la espera,
quienes gobernarán el día.
Y sucederá como los pueblos han escrito.
Una mañana los diarios descubrieron Chiapas.
Nadie se atrevió a desmentir el hambre
encendiendo el año nuevo en la montaña.

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 12:25, Categoría: poesia
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

Iván Yauri - Perù

Retorno de la lluvia

 

Tirado en la yerba el cielo

cobra su verdadero carácter de espejismo

la gravedad muestra su peso en nuestra

condición de artrópodos nos abstraemos

respirando aceptamos seguir pescando cazando

recolectando estos mares de guano donde pastamos

donde nada es más serio que el frío cortando

los labios del estómago salvo

un cráneo en la hoguera

el hacha del amo dándonos alcance hasta contar

la grasa pesar los alaridos bajo la tromba

fétida del arsenal del Imperio

la fisión del odio la peste

el agua viva y remota lejos del hollín

de los pies porosos con que se quiebra el miedo

la intacta soledad los llanos de azufre

en que buscamos capturar la muerte para siempre

desde la yerba la rotación

continúa hacia el retorno diario de la lluvia

de la música de los pasos en los cerros

reuniendo el tiempo en su caldero

por los desfiladeros del recurso

aparecemos                 desaparecemos para volver

en el embate de las asambleas

arremetiendo

cuando todo surge          y se transforma con

la fuerza de nuestros órganos

hasta devastar los predios          y cuando ahora

seamos la red

y luego mar negro profundo

todavía persiguiendo el salto de los saltos

el diámetro          el vértice          la imagen

la comarca del Sapiens

su gota de arena                 el espacio

la poesía

                                                                                           De Viento de fuego. Hipocampo Editores

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 12:24, Categoría: poesia
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

Iván Yauri- Perù

Canción de amor

 

Te aproximas

incandescente

para emprender

nuestra fertilidad.

(Lo consideran ridículo

pero yo te acompaño

porque conozco todas

sus maniobras

tan ancianas

como fetos

condecorados).

Te diriges a todos

y demandas

volcar los ríos al asfalto

de las plazas

contra los Bancos

y el Congreso.

(Lo estiman indecente

pero yo conozco

todas sus falacias

su connivencia letal

sus notarías).

Te aproximas ahora

para sitiar esta comarca.

(Llego a tu encuentro

con nuestra Historia

porque conozco bien

las cabezas de playa

del Santo Oficio).

Y me dirijo hacia ti.

Empiezo a propalar

todos los versos.

Qué sencillo les funciona

con sus pactos

sus tratados

sus recurridos afeites

bajo las mangas.

Pero es porque no saben

que vamos a pegar

hasta cansarnos.

Que vamos a golpear

y golpearemos tantos

nuevamente y esta vez

vamos a terminar cantando.

Cantando hasta la siesta

de la liquidación

de su arsenal

sin dudas

ni murmuraciones.

                                                                                                                       De: Reapertura del sumario- Octubre Sediciones

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 12:22, Categoría: poesia
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

beatriz valerio, argentina

EL BESO

Olvidando el tumulto parisino
buscando un muelle cómplice
olvidando el frío que impera,
y los vientos audaces
que sacuden los árboles,
llega el beso ardientemente.

Atrás un velero con turistas
suspirando la libertad de amar,
nace la emoción y desaparece
y se plasma en una fotografía
que perdurará en los tiempos.

Vienen más besos y sonrisas,
un cerrar la puerta de adentro,
de una desconocida pieza.
Los sorprende la madrugada
escribiendo un nuevo libro,
y un cuadro a medio terminar.

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 9:08, Categoría: poesia
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

Beatriz Valerio- Argentina

(seudónimo de Angélica Beatriz Martinez), nació en Concepción del Uruguay - Entre Ríos, Argentina en 1964 es una escritora argentina, docente egresada de INES Lenguas Vivas Mariano Moreno de su ciudad natal. Es miembro de organizaciones literarias: Sociedad Argentina de Escritores S.A.D.E (Argentina), Asociación de Escritores Nóveles A.E.N (España), IFLAC International Forum For The Literature And Culture Of Peace (Israel) en español, SIE Sociedad Internacional de Escritores (New York), International club of bilingual poets & writers for peace (USA), UNIEP Union Internationale des Ecrivains pour la Paix (Africa).

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 9:05, Categoría: bios
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

Fundacion Manuel del cabral, homenaje a poetas

Invita

Al homenaje de 3 poetas para el mundo

 Nicolás Guillén, Pales Matos,  Manuel  Del Cabral.

EXPOSICION WILSON MORFE

29 de septiembre del 2008, 7:00pm. en la Fundación Manuel Del Cabral

Calle colon número 10- Zona colonial, las  atarazanas.

Confirmar al : 809/ 539-8216 - Carpinteros2001@yahoo.com

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 8:41, Categoría: General
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

atahualpa yupanqui, argentina

CON PERMISO VIA' DENTRAR...

Mi padre era gaucho, mis tíos lo eran, mis primos también. Así que para conocer gauchos no necesité salir de mi casa. En el patio de mi casa se sintió la escuela desde que yo nací. No tenía que andar comprando la entrada para verlo a El Chúcaro. Desde muy niño por juguetes lo que tenía eran estribos, espuelas, alguna lanza, un par de puñales. Me ponía los estribos y me imaginaba en un caballo; así andaba de un lado a otro, caminando. Eran unos estribos pequeños porque en aquel tiempo el hombre pobre se mandaba a hacer las botas; eran pocos los que usaban "botas de lechero", como le llamábamos. Se mandaba a hacer botas de cabritilla que, por finas que fueran, no valían más de seis pesos. Y sus espuelas; espuelas de plata también tenía por entonces cualquier pobre.

Así como ese viejito francés que usted ve ir al mercado y compra dos tomates, tres zanahorias, midiendo sus centavitos porque gente que pasó la guerra sabe lo que es economía, pero que guarda unas monedas para llevarse un bouquet de violetas; un viejito francés que no quiere comer sin flores.

A eso yo le llamo civilización y a esos sedimentos civilizadores, los admiro y los respeto. Por entonces, en mi casa y en mi país, cualquier pobre guardaba algo de su sueldito por si se podía agenciar de un par de espuelas; que no iba a comprar al "Trust Joyero Relojero", que se las compraba a Juan Garay o a Pedro Galván, otro paisano que ya no las usaba.

Y en mi infancia sonaron aquellas espuelas que aún hoy conservo conmigo. Mi horizonte no era muy grande y acaso por eso me debo haber ido metiendo en el mundo de la guitarra. Ya de chico estaba lleno de sueños y cuando joven era muy lector hasta de lecturas que me hacían daño, tendría trece, catorce años cuando leía a Nietzsche; después a Schopenhauer, Espronceda, los sonetistas del Siglo de Oro (Quevedo, Góngora, Lope de Vega, los Argensola), lo leí a Villaespesa, a Cervantes; me hice bastante cervantino y me desvelaba con los libros de caballería. Todo lo iba tomando de un puñado de libros que tenía mi padre que no se podía decir que llegaran a ser una biblioteca; leía, sin sistema ni mucho orden, lo que el mundo iba escribiendo.

Pero se terminaba todo cuando oía una guitarra, tocada por un paisano o por alguien que pasaba por el pueblo ganándose la vida. Aquellas aldeas con una estación de ferrocarril y ocho casas y diez ranchos, como Agustín Roca donde mi padre era empleado de ferrocarril, no tenían casa de cultura, ni teatros, ni cine, lo que había era cancha de pelota y allí cantaban aquellos señores, en el fruntón.

Pero cantaban de noche y sólo algunas veces me llevaba mi padre, a las nueve, y a la diez, cuando se estaba poniendo linda la reunión -yo tendría siete, ocho años- a volar para casa. Y en mi casa yo tocaba la guitarra con dos cuerditas y me daba los conciertos para mí solo.

La guitarra es para mí un poco el templo donde yo entro a rezar. Cuando yo necesito musitar mi salmo profundo, voy a la guitarra. Por supuesto, no voy a tocar chacareras, que me encantan, ni gatos. La chacarera en Santiago del Estero, la zamba en Tucumán y el estilo en la provincia de Buenos Aires, para mí eso configura toda una atmósfera tradicional y hermosa. Pero para rezar, la vidala. Y la hora no importa, las nueve o las tres de la mañana y no necesito el estímulo del vino, ni de amigos.

Respondo al reclamo interior, al "cascabel", como lo llamaba Ortega y Gasset: cuando se agita dentro de uno el cascabel, es cuando se necesita andar ese camino para ver qué rebaño lo anda buscando.

Por ahí ando yo, por esa senda y hace años y no por excepción, ni por ningún privilegio; es mi manera de ser. Hablando de su dogma, respetabilísimo por cierto, el profeta Isaías decía cosas muy importantes, de vez en cuando: "Dios -decía- es aquel a quien sólo el silencio nombra; nombrar demasiadas veces a Dios es una forma de venderlo". Es el almacenero que siempre le anda recomendando alguna marca de yerba; la verdadera yerba, la buena, no se nombra mucho; se dice: "¿quiere yerbear?"; ahí está el asunto.

En guitarra ocurre lo mismo: la vidala que más ama uno es la que no llega al disco, la que no se toca en los escenarios con mucho anuncio como preparando el clima; ésa no va; ésa es mía; ésa es para rezar yo solo.

Tengo muchas de ésas, sí; "Paso de los Andes"; una zamba en homenaje a San Martín, es una de las escondidas; "Mangrullando", ¿sabe lo qué es el mangrullo?: cuatro cañas en el desierto y un cuero de vaca donde el centinela miraba si venían los indios; tiene cincuenta años guardada: quedó para el salmo. Y después algunos se enteran, los que están más cerca mío, mi familia, y si no, no se entera nadie, con que me entere yo ya está ganado el asunto.

Yo aspiro a ser un tradicionalista. Pienso que de acuerdo al ritmo que llevan estos tiempos, a la marcha de los relojes de esta época, de acuerdo a como se compone lo que se llama el "nuevo folklore", la "nueva canción argentina", el "nuevo texto", las "canciones del mañana", eso que uno ve con gran profusión y difusión, dentro de cincuenta años ningún niño argentino va a saber cómo era la Zamba de Vargas.

Va a haber una confusión tan grande de ritmo, de manera de decir, de acentuar, de afirmar el acento rítmico, el juego musical, guitarrístico o pianístico, ese bote va a navegar de tal manera para cruzar rápido el río, que ya nadie se va a acordar cómo era hacerlo dulcemente sobre la antigua corriente; el río que pasa.

Entonces es cuando y más quiero hacer la zamba antigua, la chacarera, la vidala vieja; no feas ni retrógradas por viejas, sino llenas de belleza y de ejemplo, llenas de modelo. Y no porque las toque yo, sino porque antes que yo las tocara ya eran así; yo lo que hago es honrarme con tocarlas.

Baguala, vidala, estilo, milonga: esos son los hechos fundamentales, sin eso no existiría el folklore. Con la baguala no se precisa ni el grito, ni la guitarra, ni el poeta; la baguala no necesita de la ciudad, ella en sí misma es toda una entidad. La milonga es una forma de meditar. Hay dos formas de milonga: la milonga corralera, porque "corral" es donde hay reunión de gente, en tono mayor, que es descriptiva, donde el hombre cuenta una carrera: "le corro con mi manchao al colorao de Cirilo"... "El desafío", o habla de unos amores, una jugada de taba, un duelo criollo y está la milonga decidora, donde el hombre busca su necesaria soledad para decir sus cosas.

La milonga es de la pampa y el hombre de la pampa usa rollo largo para enlazar porque no tiene obstáculos; el norteño tiene piedras y por eso usa el rollo corto. Mucho lazo, galope abierto, un señor de a caballo en la pampa es un dominador del espacio, entonces cuando toma la guitarra no canta dos minutos, usa cuatro décimas, canta diez minutos porque tiene llanura y tiempo.

Además no tiene supersticiones, no tiene misterios: como la pampa no tiene eco, no le devuelve la voz, se la traga. La montaña sí le devuelve la voz al indio y el indio se llena de miedo, vive con los fantasmas; nunca vio salir ni ponerse el sol, lo vio a las diez de la mañana cuando pasó la montaña y a las tres de la tarde cuando se fue; la luna, igual: "¿dónde se irá, pue' señor?". Todas esas cosas van entrando en las oscuridades de su mundo y se traducen en su canto; por eso el montañés usa la copla de cuatro versos porque "más, ¿pa qué?", constriñe, tiene una facultad de síntesis extraordinaria: "tengo prisa y no me apuro / parece que no la tengo / apurao que va despacio / le camina el pensamiento". / ¿Qué tal?; la firmaría Unamuno, ¿o no? Si ya no la firmó algún otro.

Y la zamba y la chacarera son formas amables. La zamba es de reunión social, es danza para el amor, como el vals en la ciudad, como la contradanza de los ingleses. No conviene ponerse a decir muchas cosas con la zamba porque se traicionaría el espíritu del tres por cuatro, del juego del pañuelo; se pueden insinuar, nomás.

Como el único lenguaje que tiene la zamba es el pañuelo uno le puede adjudicar a la mirada, al gesto, o al silencio del hombre cosas que el pañuelo no puede decir. Pero no le adjudique demasiado porque entonces cae en la filosofía y eso guárdelo para otro asunto: para la baguala, para la vidala, para la milonga, donde el hombre, como se dice en el campo, en un "solo con soledad". Porque hay solos sin soledad que usted ve parados en las esquinas; solos sin ellos.

No sé, así pensando de golpe, como nace una canción. Generalmente hago los versos primero y después le pongo música o no le pongo música nunca, lo dejo como versito. Varía mucho: a veces hago una copla y a los dos meses está formada como "El alazán", por ejemplo, en un par de meses estaba hecha la letra y la música y el espíritu de la interpretación, la velocidad, el tiempo (que no es el musical, es el otro); el saber esperar: hacer la introducción larga, sufrir un poco -masoquista si quiere- antes de empezar a decir algo.

Otras veces hago primero la música y después me sale al tiempo la copla o no me sale, queda en música nomás; debo tener setenta, ochenta zambas que no tienen palabras; solos de guitarra o porque encuentro que está bien así o porque no lo he podido expresar; yo tengo muchas limitaciones, no se vaya a creer.

Todo lo que compongo en guitarra antes lo caminé sin tener la idea de hacer una canción. Había un inspector de algodones en Suncho Corral, en el Sur de Santiago del Estero, departamento de Figueroa, que era amigo mío y por años me estuvo diciendo: "cuando vayas a Suncho Corral te vienes a casa, Atahualpa", años invitándome. Le estoy hablando de cuando yo tendría veinticuatro, veinticinco. Fui a Suncho Corral y digo "voy a visitar al amigo" y resulta que el hombre se había muerto ese día. Le dije a unos amigos: "guárdenme la guitarra" y me fui al velorio. Total que me quedé como un mes; recorrí los algodonales, escuché vidalas, chacareras, remedios, vi a un hombre que le decían el "Tero" zapatear con un solo pie, tomándose el otro con la mano, a una velocidad tremenda. Todo eso pasó hace dos años, hice la vidala de Suncho Corral, que acabo de grabar en México. Mire si es misterioso el camino que le da por andar a una canción.

Dicen que lo que yo hago es poesía; vaya a saber: lo que procuro es incorporar mi voz a las viejas voces populares, en lo posible, imitándolas porque me encanta esa forma de decir del argentino que fue mi abuelo y el abuelo de mucha gente; esa levadura de pueblo de poquito antes de aparecer el siglo; eso procuro decirlo a mi manera.

Y no para escribir cosas típicas, no para sacar patente de sabedor de minucias folklóricas o criollistas: hablar de cómo se hace un lazo, cómo se enrolla, cómo se lanza lo que me importa es el lazo cuyo final, cuya argolla está en el profundo del corazón del hombre. Cuando al hombre no le alcanza el brazo inventa el lazo; el lazo como prolongación del anhelo del hombre: ¡por ese lado me gusta galopar!

A lo mejor la poesía es simplemente búsqueda, qué sé yo. La poesía es misión, la biblia que todo el mundo siente todos los días y que unos escriben y otros no. Y si el mundo se salva, creo yo, es por ahí; por la poesía y la belleza y la buena música.

Cuando sale poesía, eso no lo puede saber uno. Intento buscarla en los temas más sencillos, ya sean de adentro o de afuera, estado de ánimo o actitudes del campo. No soy ningún desesperado buscador de metáforas porque no las sé manejar y porque lo que importa no es que la gente diga: "mirá lo que dijo y cómo lo dijo", para mí eso casi es verguenza, lo que cuenta es fijar un acontecimiento del alma o de la tierra y, si es posible, con belleza. Si eso es poesía, muchas gracias, es poesía.

Para tratar los asuntos de amor el paisano tiene un pudor infinito; generalmente no los trata porque esas son cosas que no le importan a nadie; es fortuna o infortunio muy privado y particular, frente al cual nadie osaba meterse porque era comprometer el respetado universo del hombre. Se hablaba de cualquier cosa pero en materia de amor, a callarse la boca. Así fuera una travesura, así fuera que lo veían dar la vuelta a caballo por el rancho de doña Fulana de Tal cuando venir por otro lado le quedaba más cerca. Esas cosas iban de mirada a mirada entre los paisanos pero cuando llegaba el susodicho "buenas tardes"; "buenas tardes". Ni una alusión, porque una alusión podía significar un rebencazo o un tajo, como diciendo: "¡qué se mete, qué le importa a usted"! Y era verdad; lo que importaba era lo trascendente.

Será por eso, como usted dice, que yo trato con pudor la cuestión amorosa en mis canciones; o no la trato. "Recuerdos del Portezuelo", esa novia de ojito; "Le tengo rabia al silencio" y se acabó; nada más.

Era muy fácil respetar; ahora -y le llaman "evolución"- es difícil encontrar respeto; respeto por la palabra o el silencio o el amor de un hombre.

La música es una de las cosas que puede salvar al mundo, porque un hombre que busca y encuentra y se solaza horas y días y años y años luz, a través de generaciones, con la belleza, ¿qué otra cosa puede querer que un mundo mejor?

Y cuando hablamos de buena música no hablemos solamente de la folklórica, hablemos de la barroca, hablemos de Bach, de Haëndel, o de los románticos, hablemos de Mozart; por ese lado anda la cosa.

Y también es importante el silencio. Como decía un paisano "cuando yo era muchacho y disculpe la memoria" casi me vuelvo loco tratando de hacer sonar el silencio en la guitarra. Cuatro años me pasé buscando un tono que tradujera el silencio, que cuando la gente lo oyera dijera: "¡ahí está el silencio!".

¿Cómo hacerlo? Trabajé con las bordonas, con las cuerdas gruesas, pero, ¿cómo?: en tono mayor, en tono menor, con dos cuerdas, con tres, con una, en acorde, en arpegio, una sola nota suelta, una nota larga, una redonda, imitando el violoncello, no imitando nada. Me llevaba mucho tiempo y tortura interior. Menos mal que frené porque si no estaría en Vieytes. Tonteras que hace uno.

Con el asunto del precio de la madera y la deforestación estamos haciendo un parque inglés de la República Argentina; ya no tenemos ni dónde atar el caballo. Por ahí hay un tema que me preocupa y lo estoy escribiendo; un ensayito del que llevo cuatro, cinco páginas que se ajustarán a una y media o terminaré rompiéndolo o ampliándolo, vaya a saber.

Póngale al norte de Santiago del Estero donde todavía queda algún árbol. El hombre que se pone el hacha al hombro cuando todavía está la estrella arriba, el lucerito, y va al monte y empieza a hachar, desde el primer golpe de hacha se ausenta el ave. Y esa ave no vuelve más porque hacha todo el día y hacha mañana y hacha pasado y termina con este algarrobo, con este quebracho y sigue con el otro y en poco tiempo esa comarca, donde todavía hay sesenta mil árboles en muchas leguas, se vuelve una comarca sin árboles y sin pájaros.

Entonces, ahí está el asunto: ¿cómo devolverle el canto a la selva? ¿cómo hacer para que vuelva el ¡ay! de la paloma?, el zorzal que huyó, el pechito colorado que no volverá nunca aterrorizado por el ¡Tac! de cada hachazo. Buena preocupación para nuestros músicos que se dicen compositores y tocan lindo el piano, el violín, el charango y la quena. No trabajando en la ciudad para llegar al disco; cantando al campesino, haciendo música con sabor al lugar; quién sabe si esa no es una manera simbólica de pedirle perdón a la selva y devolverle un pedazo de su canto.

Es mi gran preocupación actual; tonta preocupación si quiere, pero déjeme que así sea. Claro que para eso uno solo no alcanza; tienen que ser muchos y muchos sin la idea del disco, del éxito, del premio de la Sociedad de Autores, porque entonces sería deleznable asunto el nuestro, sería inferiorizar un sueño, matarlo, y el que mata un sueño tiene dos mil años de cárcel, por lo menos; sin libertad condicional y sin abogado cerca.

Hay creadores y creadores; hay gente que hace una zamba, la inscribe y se aplaude un año entero. Después están los creadores de vulgaridades, se pone de moda la sangría y le hacen una canción a la sangría. Mire lo que pasa con Corrientes. Corrientes es una provincia muy seria, rigurosa, dura para vivir y trabajar, llena de belleza, un nacedero de tradiciones libertarias que no termina nunca. Y nadie le canta a esa vertiente sino que va a lo divertido del gritito, o a la bombacha o al castellano mal hablado y así obtienen esos éxitos de una baratura y una vulgaridad que Corrientes no merece. Pero ¿qué puede contar un chamamé lleno de alaridos frente a lo que escribe, por ejemplo, un Porfirio Sapa donde el hombre correntino pecha el monte, el peligro, la víbora, la laguna infestada y vive ahí con su mujer, con sus hijos, con sus sueños y su guitarra?

Y. ¿La Rioja? En La Rioja usted tiene que tener en cuenta los cuarenta y cinco grados de calor, la falta de vegetación de frutos; sobran colores y falta dulzura del clima, la cosa tierna, la noche amable. Que hay que hacerla con alcohol o con tambores o con guitarras porque de por sí no es amable la noche; hay que embellecerla o envilecerla, según las entendederas de cada cual. Entonces salen esas vidalas chayeras, porque chaya es fiesta en quechua, vidalas farristas y tontas, con mucho éxilo entre farristas y tontos pero que para la formación de una cultura nacional no cuentan un comino.

A la provincia de Buenos Aires no la tocan, no se animan porque tiene mucha soledad en sus estilos. Y la soledad no es comercial. Menos mal: Buenos Aires se va salvando.

Después vienen los otros, los que dicen: "Tengo mi mensaje" y han escrito dos zambas, una chacarera y una canción de protesta y a eso le llaman "mensaje". Eso es falso. Mensaje es una vida. Mensaje es Tagore, mensaje es Cristo, mensaje son setenta y cinco años de Chazarreta tocando danzas y nunca hablando de mensaje; pero lo dejó. Mensaje es Ricardo Rojas, es Martínez Estrada; a eso llamo yo mensaje. Cuando se serena el agua y se anda por el agua, ahí empieza a asomar el mensaje; mientras tanto, calladito.

En esto del folklore hay mucha resaca, como dice un tal Luna que, dicho sea de paso, me dedica un libro sin que nadie se lo haya pedido, ni autorizado; un libro que no está escrito ni con mala intención, ni con buena intención, con errores de fechas y acontecimientos; cosas que después de trabajar cincuenta años uno cree no merecer.

Pero en esto de que hay mucha resaca, usa la palabra exacta. Como también hay que decir que hay gente que ha hecho un esfuerzo sincero y honesto, quince, veinte nombres, para decir, unas doscientas canciones que están escritas con belleza, con buena intención, incluso en lo social, muy bien realizadas y que yo las respeto y las aplaudo.

Hay cosas que usted dice y dicen: "Es un amargao". ¿Amargado, de qué? Si a mí hace cuarenta años que me va bien, desde el punto de vista personal; lo que me va mal es desde el punto de vista universal; me va triste. Hay dos tipos de Historia la que escriben los historiadores según el escaño donde están sentados y la otra, la que no se escribe sino que se canta o se calla, que es la del pueblo.

Hay una copia anónima que dice: "así se escribe la historia / de nuestra tierra, paisano / en los libros, con borrones / y con cruces, en los llanos". Y esta otra, tucumana antigua, que cantan allá los N.N. de la montaña: "al que se muere, lo lloran / le rezan y qué sé yo / y antes nadie se acordaba / las pobrezas que pasó". A mí eso me duele desde hace cincuenta años hasta ese momento. Todo el mundo habla de las manos y de los pies de Cristo crucififado, pero del lanzazo al costado nadie habla. Y ése es el que me duele a mí.

"El payador perseguido" no es Atahualpa Yupanqui solo, es mucho pueblo argentino, póngale las etiquetas que quiera porque dentro de ellos hay una desazón que no los deja dormir en paz y nuestro pueblo necesita trabajar y dormir en paz; a través del lento correr del tiempo, del arrugarse del árbol. Y yo noto que no soy yo, hay muchísimos, hay miles de "payadores perseguidos" en mi país que no importa que no sean payadores pero es penoso que sean perseguidos.

No miro mucho para atrás: he vivido cuarenta y cinco vidas en el tiempo de una sola, he pasado pobrezas, angustias, rebeliones, tristezas, humillaciones, olvidos, ingratitudes; yo mismo he sido ingrato y olvidador. Prefiero mirar para adelante. Porque detrás de mí lo único que he hecho es ir acumulando una serie de vivencias, de acontecimientos, de eso que la gente llama experiencia. Yo tenía un amigo a quien recuerdo "muy siempre", como decimos en el campo, un amigo que murió hace treinta años o algo parecido, el autor de "Los ejes de mi carreta", Don Romildo Risso. Don Romildo me decía: "hay dos clases de viejos -él era un hombre de canas y yo un mocoso de veinticinco años- "dos clases de viejos -me decía Don Romildo Risso-: aquel que pasó la vida acumulando experiencia y aquel otro que se pasó la vida amontonando zonceras y se cree que es experiencia."


Recopilación de Ernesto González Bermejo. Revista Crisis, septiembre de 1975.
De   http://www.cbc.umn.edu/

tomado de: http://www.alternativabolivariana.org/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=698

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 7:33, Categoría: lecturas
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

CARTA DE JULIO CORTÁZAR A R. F. RETAMAR: Situación del intelectual latinoamericano

Saignon (Vaucluse). 10 de mayo de 1967
A Roberto Fernández Retamar en La Habana
Mi querido Roberto:

Te debo una carta, y unas páginas para el número de la Revista que tratará de la situación del intelectual latinoamericano contemporáneo. Por lo que verás a renglón casi seguido, me resulta más sencillo unir ambas cosas; hablando contigo, aunque sólo sea desde un papel por encima del mar, me parece que alcanzaré a decir mejor algunas cosas que se me almidonarían si les diera el tono del ensayo, y tú ya sabes que el almidón y yo no hacemos buenas camisas. Digamos entonces que una vez más estamos viajando en auto rumbo a Trinidad y que después de habernos apoderado con gran astucia de los dos mejores asientos, con probable cólera de Mario, Ernesto y Fernando apiñados en el fondo, reanudamos aquella conversación que me valió pasar tres maravillosos días en enero último, y que de alguna manera no se interrumpirá jamás entre tú y yo.

Prefiero este tono porque palabras como "intelectual" y "latinoamericano" me hacen levantar instintivamente la guardia, y si además aparecen juntas me suenan en seguida a disertación del tipo de las que terminan casi siempre encuadernadas (iba a decir enterradas) en pasta española. Súmale a eso que llevo dieciséis años fuera de Latinoamérica, y que me considero sobre todo como un cronopio que escribe cuentos y novelas sin otro fin que el perseguido ardorosamente por todos los cronopios, es decir su regocijo personal. Tengo que hacer un gran esfuerzo para comprender que a pesar de esas peculiaridades soy un intelectual latinoamericano; y me apresuro a decirte que si hasta hace pocos años esa clasificación despertaba en mí el reflejo muscular consistente en elevar los hombros hasta tocarme las orejas creo que los hechos cotidianos de esta realidad que nos agobia (¿realidad esta pesadilla irreal, esta danza de idiotas al borde del abismo?) obligan a suspender los juegos, y sobre todo los juegos de palabras. Acepto, entonces, considerarme un intelectual latinoamericano, pero mantengo una reserva: no es por serlo que diré lo que quiero decirte aquí. Si las circunstancias me sitúan en ese contexto y dentro de él debo hablar, prefiero que se entienda claramente que lo hago como un ente moral, digamos lisa y llanamente como un hombre de buena fe, sin que mi nacionalidad y mi vocación sean las razones determinantes de mis palabras. El que mis libros estén presentes desde hace años en Latinoamérica no invalida el hecho deliberado e irreversible de que me marché de la Argentina en 1951 y que sigo residiendo en un país europeo que elegí sin otro motivo que mi soberana voluntad de vivir y escribir en la forma que me parecía más plena y satisfactoria. Hechos concretos me han movido en los últimos cinco años a reanudar un contacto personal con Latinoamérica, y ese contacto se ha hecho por Cuba y desde Cuba; pero la importancia que tiene para mí ese contacto no se deriva de mi condición de intelectual latinoamericano; al contrario, me apresuro a decirte que nace de una perspectiva mucho más europea que latinoamericana, y más ética que intelectual. Si lo que sigue ha de tener algún valor, debe nacer de una total franqueza, y empiezo por señalarlo a los nacionalistas de escarapela y banderita que directa o indirectamente me han reprochado muchas veces mi "alejamiento" de mi patria o, en todo caso, mi negativa a reintegrarme físicamente a ella.

En última instancia, tú y yo sabemos de sobra que el problema del intelectual contemporáneo es uno solo, el de la paz fundada en la justicia social, y que las pertenencias nacionales de cada uno sólo subdividen la cuestión sin quitarle su carácter básico. Pero es aquí donde un escritor alejado de su país se sitúa forzosamente en una perspectiva diferente. Al margen de la circunstancia local, sin la inevitable dialéctica del challenge and response cotidianos que representan los problemas políticos, económicos o sociales del país, y que exigen el compromiso inmediato de todo intelectual consciente, su sentimiento del proceso humano se vuelve por decirlo así más planetario, opera por conjuntos y por síntesis, y si pierde la fuerza concentrada en un contexto inmediato, alcanza en cambio una lucidez a veces insoportable pero siempre esclarecedora. Es obvio que desde el punto de vista de la mera información mundial, da casi lo mismo estar en Buenos Aires que en Washington o en Roma, vivir en el propio país o fuera de él. Pero aquí no se trata de información sino de visión. Como revolucionario cubano, sabes de sobra hasta qué punto los imperativos locales, los problemas cotidianos de tu país, forman por así decirlo un primer círculo vital en el que debes obrar e incidir como escritor, y que ese primer círculo en el que se juega tu vida y tu destino personal a la par de la vida y el destino de tu pueblo, es a la vez contacto y barrera con el resto del mundo, contacto porque tu batalla es la de la humanidad, barrera porque en la batalla no es fácil atender a otra cosa que a la línea de fuego.

No se me escapa que hay escritores con plena responsabilidad de su misión nacional que bregan a la vez por algo que la rebasa y la universaliza; pero bastante más frecuente es el caso de los intelectuales que, sometidos a ese condicionamiento circunstancial, actúan por así decirlo desde fuera hacia adentro, partiendo de ideales y principios universales para circunscribirlos a un país, a un idioma, a una manera de ser. Desde luego no creo en los universalismos diluidos y teóricos, en las "ciudadanías del mundo" entendidas como un medio para evadir las responsabilidades inmediatas y concretas "Vietnam, Cuba, toda Latinoamérica" en nombre de un universalismo más cómodo por menos peligroso; sin embargo, mi propia situación personal me inclina a participar en lo que nos ocurre a todos, a escuchar las voces que entran por cualquier cuadrante de la rosa de los vientos. A veces me he preguntado qué hubiera sido de mi obra de haberme quedado en la Argentina; sé que hubiera seguido escribiendo porque no sirvo para otra cosa, pero a juzgar por lo que llevaba hecho hasta el momento de marcharme de mi país, me inclino a suponer que habría seguido la concurrida vía del escapismo intelectual, que era la mía hasta entonces y sigue siendo la de muchísimos intelectuales argentinos de mi generación y mis gustos. Si tuviera que enumerar las causas por las que me alegro de haber salido de mi país (y quede bien claro que hablo por mí solamente, y de manera a título de parangón) creo que la principal sería el haber seguido desde Europa, con una visión des-nacionalizada, la revolución cubana. Para afirmarme en esta convicción me basta, de cuando en cuando, hablar con amigos argentinos que pasan por París con la más triste ignorancia de lo que verdaderamente ocurre en Cuba; me basta hojear los periódicos que leen veinte millones de compatriotas; me basta y me sobra sentirme a cubierto de la influencia que ejerce la información norteamericana en mi país y de la que no se salvan, incluso creyéndolo sinceramente, infinidad de escritores y artistas argentinos de mi generación que comulgan todos los días con las ruedas de molino subliminales de la United Press y las revistas "democráticas" que marchan al compás de Time o de Life.

Aquí ya puedo hablar en primera persona, puesto que de eso se trata en los testimonios que nos has pedido. Lo primero que diré es una paradoja que puede tener su valor si se la mide a la luz de los párrafos anteriores en que he tratado de situarme y situarte mejor ¿No te parece en verdad paradójico que un argentino casi enteramente volcado hacia Europa en su juventud, al punto de quemar las naves y venirse a Francia, sin una idea precisa de su destino, haya descubierto aquí, después de una década, su verdadera condición de latinoamericano? Pero esta paradoja abre una cuestión más honda: la de si no era necesario situarse en la perspectiva más universal del viejo mundo, desde donde todo parece poder abarcarse con una especie de ubicuidad mental, para ir descubriendo poco a poco las verdaderas raíces de lo latinoamericano sin perder por eso la visión global de la historia y del hombre.

La edad, la madurez, influyen desde luego, pero no bastan para explicar ese proceso de reconciliación y recuperación de valores originales; insisto en creer (y en hablar por mí mismo y sólo por mí mismo) que, si me hubiera quedado en la Argentina, mi madurez de escritor se hubiera traducido de otra manera, probablemente más perfecta y satisfactoria para los historiadores de la literatura, pero ciertamente menos incitadora, provocadora y en última instancia fraternal para aquellos que leen mis libros por razones vitales y no con vistas a la ficha bibliográfica o la clasificación estética. Aquí quiero agregar que de ninguna manera me creo un ejemplo de esa "vuelta a los orígenes" –telúricos, nacionales, lo que quieras– que ilustra precisamente una importante corriente de la literatura latinoamericana, digamos Los pasos perdidos y, más circunscritamente, Doña Bárbara. El telurismo como lo entiende entre ustedes un Samuel Feijóo, por ejemplo, me es profundamente ajeno por estrecho, parroquial y hasta diría aldeano; puedo comprenderlo y admirarlo en quienes no alcanzan, por razones múltiples, una visión totalizadora de la cultura y de la historia, y concentran todo su talento en una labor "de zona", pero me parece un preámbulo a los peores avances del nacionalismo negativo cuando se convierte en el credo de escritores que, casi siempre por falencias culturales, se obstinan en exaltar los valores del terruño contra los valores a secas, el país contra el mundo, la raza (porque en eso se acaba) contra las demás razas. ¿Podrías tú imaginarte a un hombre de la latitud de un Alejo Carpentier convirtiendo la tesis de su novela citada en una inflexible bandera de combate? Desde luego que no, pero los hay que lo hacen, así como hay circunstancias de la vida de los pueblos en que ese sentimiento del retorno, ese arquetipo casi junguiano del hijo pródigo, de Odiseo al final de periplo, puede derivar a una exaltación tal de lo propio que, por contragolpe lógico, la vía del desprecio más insensato se abra hacia todo lo demás. Y entonces ya sabemos lo que pasa, lo que pasó hasta 1945, lo que puede volver a pasar.

Quedamos, entonces, para volver a mí que soy desganadamente el tema de estas páginas, que la paradoja de redescubrir a distancia lo latinoamericano entraña un proceso de orden muy diferente a una arrepentida y sentimental vuelta al pago. No solamente no he vuelto al pago sino que Francia, que es mi casa, me sigue pareciendo el lugar de elección para un temperamento como el mío, para mis gustos y, espero, para lo que pienso todavía escribir antes de dedicarme a la vejez, tarea complicada y absorbente como es sabido. Cuando digo que aquí me fue dado descubrir mi condición de latinoamericano, indico tan sólo una de las consecuencias de una evolución más compleja y abierta. Ésta no es una autobiografía, y por eso resumiré esa evolución en el mero apunte de sus etapas. De la Argentina se alejó un escritor para quien la realidad, como lo imaginaba Mallarmé, debía culminar en un libro; en París nació un hombre para quien los libros deberán culminar en la realidad. Ese proceso comportó muchas batallas, derrotas, traiciones y logros parciales.

Empecé por tener conciencia de mi prójimo, en un plano sentimental y por decirlo así antropológico; un día desperté en Francia a la evidencia abominable de la guerra de Argelia, yo que de muchacho había seguido la guerra de España y más tarde la guerra mundial como una cuestión en la que lo fundamental eran principios e ideas en lucha. En 1957 empecé a tomar conciencia de lo que pasaba en Cuba (antes había noticias periodísticas de cuando en cuando, vaga noción de una dictadura sangrienta como tantas otras, ninguna participación afectiva a pesar de la adhesión en el plano de los principios). El triunfo de la revolución cubana, los primeros años del gobierno, no fueron ya una mera satisfacción histórica o política; de pronto sentí otra cosa, una encarnación de la causa del hombre como por fin había llegado a concebirla y desearla. Comprendí que el socialismo, que hasta entonces me había parecido una corriente histórica aceptable e incluso necesaria, era la única corriente de los tiempos modernos que se basaba en el hecho humano esencial, en el ethos tan elemental como ignorado por las sociedades en que me tocaba vivir, en el simple, inconcebiblemente difícil y simple principio de que la humanidad empezará verdaderamente a merecer su nombre el día en que haya cesado la explotación del hombre por el hombre. Más allá no era capaz de ir, porque, como te lo he dicho y probado tantas veces, lo ignoro todo de la filosofía política, y no llegué a sentirme un escritor de izquierda a consecuencia de un proceso intelectual sino por el mismo mecanismo que me hace escribir como escribo o vivir como vivo, un estado en el que la intuición, la participación al modo mágico en el ritmo de los hombres y las cosas, decide mi camino sin dar ni pedir explicaciones. Con una simplificación demasiado maniquea puedo decir que así como tropiezo todos los días con hombres que conocen a fondo la filosofía marxista y actúan sin embargo con una conciencia reaccionaria en el plano personal, a mí me sucede estar empapado por el peso de toda una vida en la filosofía burguesa, y sin embargo me interno cada vez más por las vías del socialismo. Y no es fácil, y ésa es precisamente mi situación actual por la que se pregunta en esta encuesta. Un texto mío que publicaste hace poco en la revista "Casilla del camaleón" puede mostrar una parte de ese conflicto permanente de un poeta con el mundo, de un escritor con su trabajo.

Pero para hablar de mi situación como escritor que ha decidido asumir una tarea que considera indispensable en el mundo que lo rodea, tengo que completar la síntesis de ese camino que llegó a su fin con mi nueva conciencia de la revolución cubana. Cuando fui invitado por primera vez a visitar tu país, acababa de leer Cuba, isla profética, de Waldo Frank, que resonó extrañamente en mí, despertándome a una nostalgia, a un sentimiento de carencia, a un no estar verdaderamente en el mundo de mi tiempo aunque en esos años mi mundo parisiense fuera tan pleno y exaltante como lo había deseado siempre y lo había conseguido después de más de una década de vida en Francia. El contacto personal con las realizaciones de la revolución, la amistad y el diálogo con escritores y artistas, lo positivo y lo negativo que vi y compartí en ese primer viaje actuaron doblemente en mí; por un lado tocaba otra vez la realidad latinoamericana de la que tan alejado me había sentido en el terreno personal, y por otro lado asistía cotidianamente a la dura y a veces desesperada tarea de edificar el socialismo en un país tan poco preparado en muchos aspectos y tan abierto a los riesgos más inminentes. Pero entonces sentí que esa doble experiencia no era doble en el fondo, y ese brusco descubrimiento me deslumbró. Sin razonarlo, sin análisis previo, viví de pronto el sentimiento maravilloso de que mi camino ideológico coincidiera con mi retorno latinoamericano; de que esa revolución, la primera revolución socialista que me era dado seguir de cerca, fuera una revolución latinoamericana. Guardo la esperanza de que en mi segunda visita a Cuba, tres años más tarde, te haya mostrado que ese deslumbramiento y esa alegría no se quedaron en mero goce personal. Ahora me sentía situado en un punto donde convergían y se conciliaban mi convicción en un futuro socialista de la humanidad y mi regreso individual y sentimental a una Latinoamérica de la que me había marchado sin mirar hacia atrás muchos años antes.

Cuando regresé a Francia luego de esos dos viajes, comprendí mejor dos cosas. Por una parte, mi hasta entonces vago compromiso personal e intelectual con la lucha por el socialismo entraría, como ha entrado, en un terreno de definiciones concretas, de colaboración personal allí donde pudiera ser útil. Por otra parte, mi trabajo de escritor continuaría el rumbo que le marca mi manera de ser, y aunque en algún momento pudiera reflejar ese compromiso (como algún cuento que conoces y que ocurre en tu tierra) lo haría por las mismas razones de libertad estética que ahora me están llevando a escribir una novela que ocurre prácticamente fuera del tiempo y del espacio histórico. A riesgo de decepcionar a los catequistas y a los propugnadores del arte al servicio de las masas, sigo siendo ese cronopio que, como lo decía al comienzo, escribe para su regocijo o su sufrimiento personal, sin la menor concesión, sin obligaciones "latinoamericanas" o "socialistas" entendidas como a prioris pragmáticos. Y es aquí donde lo que traté de explicar al principio encuentra, creo, su justificación más profunda. Sé de sobra que vivir en Europa y escribir "argentino" escandaliza a los que exigen una especie de asistencia obligatoria a clase por parte del escritor. Una vez que para mi considerable estupefacción un jurado insensato me otorgó un premio en Buenos Aires, supe que alguna célebre novelista de esos pagos había dicho con patriótica indignación que los premios argentinos deberían darse solamente a los residentes en el país. Esta anécdota sintetiza en su considerable estupidez una actitud que alcanza a expresarse de muchas maneras pero que tiende siempre al mismo fin; incluso en Cuba, donde poco podría importar si habito en Francia o en Islandia, no han faltado los que se inquietan amistosamente por ese supuesto exilio. Como la falsa modestia no es mi fuerte, me asombra que a veces no se advierta hasta qué punto el eco que han podido despertar mis libros en Latinoamérica se deriva de que proponen una literatura cuya raíz nacional y regional está como potenciada por una experiencia más abierta y más compleja, y en la que cada evocación o recreación de lo originalmente mío alcanza su extrema tensión gracias a esa apertura sobre y desde un mundo que lo rebasa y en último extremo lo elige y lo perfecciona. Lo que entre ustedes ha hecho un Lezama Lima, es decir, asimilar y cubanizar por vía exclusivamente libresca y de síntesis mágico-poética los elementos más heterogéneos de una cultura que abarca desde Parménides hasta Serge Diaghilev, me ocurre a mí hacerlo a través de experiencias tangibles, de contactos directos con una realidad que no tiene nada que ver con la información o la erudición pero que es su equivalente vital, la sangre misma de Europa. Y si de Lezama puede afirmarse, como acaba de hacerlo Vargas Llosa en un bello ensayo aparecido en la revista Amaru, que su cubanidad se afirma soberana por esa asimilación de lo extranjero a los jugos y a la voz de su tierra, yo siento que también la argentinidad de mi obra ha ganado en vez de perder por esa ósmosis espiritual en la que el escritor no renuncia a nada, no traiciona nada sino que sitúa su visión en un plano desde donde sus valores originales se insertan en una trama infinitamente más amplia y más rica y por eso mismo –como de sobra lo sé yo aunque otros lo nieguen– ganan a su vez en amplitud y riqueza, se recobran en lo que pueden tener de más hondo y de más valedero.

Por todo esto, comprenderás que mi "situación" no solamente no me preocupa en el plano personal sino que estoy dispuesto a seguir siendo un escritor latinoamericano en Francia. A salvo por el momento de toda coacción, de la censura o la autocensura que traban la expresión de los que viven en medios políticamente hostiles o condicionados por circunstancias de urgencia, mi problema sigue siendo, como debiste sentirlo al leer Rayuela, un problema metafísico, un desgarramiento continuo entre el monstruoso error de ser lo que somos como individuos y como pueblos en este siglo, y la entrevisión de un futuro en el que la sociedad humana culminaría por fin en ese arquetipo del que el socialismo da una visión práctica y la poesía una visión espiritual. Desde el momento en que tomé conciencia del hecho humano esencial, esa búsqueda representa mi compromiso y mi deber. Pero ya no creo, como pude cómodamente creerlo en otro tiempo, que la literatura de mera creación imaginativa baste para sentir que me he cumplido como escritor, puesto que mi noción de esa literatura ha cambiado y contiene en sí el conflicto entre la realización individual como la entendía el humanismo, y la realización colectiva como la entiende el socialismo, conflicto que alcanza su expresión quizá más desgarradora en el Marat-Sade de Peter Weiss. Jamás escribiré expresamente para nadie, minorías o mayorías, y la repercusión que tengan mis libros será siempre un fenómeno accesorio y ajeno a mi tarea; y sin embargo hoy sé que escribo para, que hay una intencionalidad que apunta a esa esperanza de un lector en el que reside ya la semilla del hombre futuro. No puedo ser indiferente al hecho de que mis libros hayan encontrado en los jóvenes latinoamericanos un eco vital, una confirmación de latencias, de vislumbres, de aperturas hacia el misterio y la extrañeza y la gran hermosura de la vida. Sé de escritores que me superan en muchos terrenos y cuyos libros, sin embargo, no entablan con los hombres de nuestras tierras el combate fraternal que libran los míos. La razón es simple, porque si alguna vez se pudo ser un gran escritor sin sentirse partícipe del destino histórico inmediato del hombre, en este momento no se puede escribir sin esa participación que es responsabilidad y obligación, y sólo las obras que la trasunten, aunque sean de pura imaginación, aunque inventen la infinita gama lúdica de que es capaz el poeta y el novelista, aunque jamás apunten directamente a esa participación, sólo ellas contendrán de alguna indecible manera ese temblor, esa presencia, esa atmósfera que las hace reconocibles y entrañables, que despierta en el lector un sentimiento de contacto y cercanía.

Si esto no es aún suficientemente claro, déjame completarlo con un ejemplo. Hace veinte años veía yo en un Paul Valéry el más alto exponente de la literatura occidental. Hoy continúo admirando al gran poeta y ensayista, pero ya no representa para mí ese ideal. No puede representarlo quien, a lo largo de toda una vida consagrada a la meditación y a la creación, ignoró soberanamente (y no sólo en sus escritos) los dramas de la condición humana que en esos mismos años se abrían paso en la obra epónima de un André Malraux y, desgarrada y contradictoriamente pero de una manera admirable precisamente por ese desgarramiento y esas contradicciones, en un André Gide. Insisto en que a ningún escritor le exijo que se haga tribuno de la lucha que en tantos frentes se está librando contra el imperialismo en todas sus formas, pero sí que sea testigo de su tiempo como lo querían Martínez Estrada y Camus, y que su obra o su vida (¿pero cómo separarlas?) den ese testimonio en la forma que les sea propia. Ya no es posible respetar como se respetó en otros tiempos al escritor que se refugiaba en una libertad mal entendida para dar la espalda a su propio signo humano, a su pobre y maravillosa condición de hombre entre hombres, de privilegiado entre desposeídos y martirizados.

Para mí, Roberto, y con esto terminaré, nada de eso es fácil. El lento, absorbente, infinito y egoísta comercio con la belleza y la cultura, la vida en un continente donde unas pocas horas me ponen frente a los frescos de Giotto o los Velázquez del Prado, en la curva del Rialto del Gran Canal o en esas salas londinenses donde se diría que las pinturas de Turner vuelven a inventar la luz, la tentación cotidiana de volver como en otros tiempos a una entrega total y fervorosa a los problemas estéticos e intelectuales, a la filosofía abstracta, a los altos juegos del pensamiento y de la imaginación, a la creación sin otro fin que el placer de la inteligencia y de la sensibilidad, libran en mí una interminable batalla con el sentimiento de que nada de todo eso se justifica éticamente si al mismo tiempo no se está abierto a los problemas vitales de los pueblos, si no se asume decididamente la condición de intelectual del tercer mundo en la medida en que todo intelectual, hoy en día, pertenece potencial o efectivamente al tercer mundo puesto que su sola vocación es un peligro, una amenaza, un escándalo para los que apoyan lenta pero seguramente el dedo en el gatillo de la bomba. Ayer, en Le Monde, un cable de la UPI transcribía declaraciones de Robert McNamara. Textualmente, el secretario norteamericano de la defensa (¿de qué defensa?) dice esto: "Estimamos que la explosión de un número relativamente pequeño de ojivas nucleares en cincuenta centros urbanos de China destruiría la mitad de la población urbana (más de cincuenta millones de personas) y más de la mitad de la población industrial. Además, el ataque exterminaría a un gran número de personas que ocupan puestos clave en el gobierno, en la esfera técnica y en la dirección de las fábricas, así como una gran proporción de obreros especializados." Cito ese párrafo porque pienso que, después de leerlo, un escritor digno de tal nombre no puede volver a sus libros como si no hubiera pasado nada, no puede seguir escribiendo con el confortable sentimiento de que su misión se cumple en el mero ejercicio de una vocación de novelista, de poeta o de dramaturgo.

Cuando leo un párrafo semejante, sé cuál de los dos elementos de mi naturaleza ha ganado la batalla. Incapaz de acción política, no renuncio a mi solitaria vocación de cultura, a mi empecinada búsqueda ontológica, a los juegos de la imaginación en sus planos más vertiginosos; pero todo eso no gira ya en sí mismo y por sí mismo, no tiene ya nada que ver con el cómodo humanismo de los mandarines de occidente. En lo más gratuito que pueda yo escribir asomará siempre una voluntad de contacto con el presente histórico del hombre, una participación en su larga marcha hacia lo mejor de sí mismo como colectividad y humanidad. Estoy convencido de que sólo la obra de aquellos intelectuales que respondan a esa pulsión y a esa rebeldía se encarnará en las conciencias de los pueblos y justificará con su acción presente y futura este oficio de escribir para el que hemos nacido.

Un abrazo muy fuerte de tu

JULIO

Carta aparecida originalmente en Casa de las Américas, Nº 45 (1967) y luego en "Último Round", de Julio Cortázar.

De http://www.literatura.org .- Tomado de: http://www.alternativabolivariana.org

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 7:21, Categoría: lecturas
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

tito alvarado, chile... recuerdos

Hace muchos años vi una película, eran mis primeros días en Buenos Aires, se llamaba 25 años después. Hablaba, si se puede decir que las películas hablan, del quehacer de un revolucionario profesional 25 años después del fin de la guerra civil española. Aquello fue terrible y le costó el pueblo de España un millón de muertos. En ese tiempo me pareció que 25 años era una eternidad. en la que ocurrían muchas cosas, pero nada reponía el tiempo perdido ni nada reconstruía el sueño de un país justo.
Ahora han pasado 35 del golpe de estado que puso fin a sangre, terror y fuego el mejor de los sueños que ha tenido nunca el pueblo chileno. Miro hacia atrás y veo lo mucho andado y lo poco avanzado.  Descubro que moverse no es avanzar, y en tanto esfuerzo, hemos gastado energías en movernos, cuando la clave es avanzar.
En esta fecha en que se agolpan los recuerdos y la piel se nos eriza al recordar lo que fue ese tiempo de guerra del ejército nacional contra su propio pueblo. Hoy hay más razones que nunca para querer cambiar la injusta sociedad. Ayer, es decir hace 35 años, yo tenía la experiencia que dan las ganas de querer hacer algo que sea distinto y la energía que da el ser joven. Hoy, la juventud se ha ido, quedan aún muchas energías, pero estoy a miles de kilometros del país que quisiera transformar de raíz. Nada de esto es impedimento para seguir en la senda, ya nos dijo Machado, no hay camino, el camino somos nosotros con nuestros actos de caminar.
Quizá tenga un día la dicha de mirar hacia atrás y ver una obra hecha, aquilatarla y sentir que algo aprendí y algo aporté.
Hoy veo que muchos de los que antes eran mis compañeros ahora van por otra senda que no es la mía, a su vez ellos dirán que yo voy por otra senda que no es la de ellos. Tengo por costumbre no devolverme. Ya hemos andado mucho para devolvernos y comenzar otro camino. Qué algunos cambian para renegar de lo que ayer hicieron, allá ellos, qué algunos digan con palabras lo que desdicen con hechos, allá ellos. Que los compañeros muertos en estos intentos de alcanzar la felicidad me acompañen, hoy más que nunca es hora de reafirmar nuestras razones y luchar por una cultura de seres humanos para seres humanos alegres de vivir. Esto solamente será posible con un orden social justo.
Este 11 de septiembre, treinta y cinco años después, aún creo en el ser humano, aún creo en los sueños, aún creo en la utopias y con toda mi energía me dedico a hacerlos posible.

Presentes
Tenemos hermanos en Cuba y en Santo Domingo, también los tenemos en Haití, sólo que allí todavía no lo saben. En nueve día estos hermanos has sufrido las inclemencias de tres huracanes. Muchos de nosotros no tenemos una idea exacta de lo que es un huracán. Desde esta inexperiencia, imagino que de repente se nos viene encima mucha agua, que los vientos arrastran lo que encuentran flojo, que el agua se acumula y que no hay donde encontrar resguardo. Lo mejor es dejar los lugares por donde se cree pasará. Salvo que muchas veces son imprevisibles y ahora son gigantescos. Donde vayamos allí estará.
Luego viene el panorama desolador y que estruja el corazón. Donde pongamos la vista hay una huella de los desastres. En esta situación de desamparo hay que acumular paciencia y fuerza de vida para continuar. Es algo que sin duda cuesta mucho.
Pienso en este momento en los dominicanos, haitianos y cubanos, pienso y veo en particular a quienes viven en San Juan de La Maguana ( un día he de escribir lo que que significa la Maguana), La Habana, Bayamo, Manzanillo, Pilón, Moa, en cada uno de estos lugares los huracanes afectaron con mayor o menor intensidad y afectaron a nuestros hermanos en la idea SUR.
Personalmente conozco a muchos de ellos, los veo trabajando en sus quehaceres culturales y los veo luchando contra los huracanes. Al principio se toman algunas medidas mínimos, como reforzar la casa, irse a otro sitio o quedarse allí mismo a lo que sea, en el huracán mismo es poco lo que se puede hacer, quizá no salir y escuchar como el viento sopla y ver como el agua cae y sube de nivel. luego, ya no hay caso lamentar, viene la tremenda tarea de levantarse y continuar la vida.
Hermanos de huracanes, a ustedes les pido nos digan como ha sido esto para ustedes, es el momento de que los hermanos sean unidos.
Para ustedes mis mejores recuerdos, la esperanza de que estén bien y la certeza de que continuaremos en la lucha.

Por lobogabriel - 12 de Septiembre, 2008, 7:12, Categoría: lecturas
Enlace Permanente | Comentar | Referencias (0)

Otros mensajes en 12 de Septiembre, 2008




<<   Septiembre 2008  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30      

links
400 elefantes
alena/ sensibilidades
alexlootz
alonso de molina
amado lascar
amelia pais
arkeomania
arte del mundo
artesanias literarias
autores de argentina
biblioteca virtual cervantes
calle b
cantautoras
carlos machado
ciudad de arena
ciudadseva
coeli
color pastel
daniel montoly
de Sandra Pien
desierto rock
dramateatro
ed. premura- rev. aledaños
el ciruja
el momo poesia
el ojo del sur
el taller del poeta
esperando a godot
estacion poetas
etcmagazine
fortin mapocho
francisco lagno
franco romanò
fundacion mempo giardinelli
gente con talento
graciela zolezzi
hipopografo
historia actual
hoja por hoja
ideologia bolivariana
incomunidade
jorge humberto
jorge letralia
jose augusto de carvalho
juan daniel perrota
Juana la Loca net zine
julia ardon
La mano y la mirada
la pagina del español
la siega
lau siqueira
Letralia, Tierra de Letras
letras libres
letras salvajes
lexia
los angeles de ulloa
luis battaglia
marca acme
maria neuza
mery sananes
mi patria es ticaragua
miguel lohle, arte
misioletras
mundo cultural hispano
musicas del mundo
norberto luis romero
norma nuñez
nuestra poesia
poesia y manta
por la boca vive el pez
portal de poesia
quaderns digitals
rene rodriguez soriano
renzo montagnoli
revista ala de cuervo
revista arquitrave
revista axolotl
revista axxon
revista diez dedos
revista eldigoras
revista numero
revista rusticatio
revista saragana
revista teina
revista triada
Revue d’art et de littérature, musique
rivista rnotes
sic
Símaco y la Victoria
sulmoura
tellusfolio
todo tango
trascender literario
triplov
urania art. Italia
vialetrastevere

links 2
agencia rodolfo walsh
alicia rey
alvarado tenorio
anuesca
ariele butaux
arique, poesia cubana
asoc. escritores españoles
bibliele/interpoe
biblioteca papyrus
bocanada
c. cult. armando t. gomez
calle b
carlos rengifo
carolina gonzalez velazquez
casa del poeta
casaescritura
cascalejiman
clevane pessoa
comunalatina
condominio brasil
cristina castello
destiempos
dimitris kraniotis
editorial premura
el coloquio de los perros
el confesionario
el pimentero
el viento
emigrati sardi
emilio reato, artista plastico
encontrarte aporrea
enfocarte
escritores patagonicos
flavia vizzari
franco santamaria
fuente del berro
gabriela piccini
gaceta literaria de santa fe
giancarlo amici
guy de crequie
idioma español
il campo
il cantiere news
interarte
isola sardegna
jose augusto de carvalho
kritya: a web journal of poetry
la letra de escriba
la mia sardegna
la poesia no se vende
la vanagloria
lapsus
lectora impaciente
lengua española
leo lobos
leonardo lobos
lexia
liceo poetico de benidorm
luciano somma
manuale di mari
marilena- romania
mary e salfer
messina web
mundo lusiada
norberto pannone
nuovapoesia
olga lonardi
Other Voice Project International
palabras diversas
parole di carta velina
pierre clavilier
pinna editoria
poemas del alma
poemas del alma 2
radio. fm la boca. argentina
raul astorga
realidad literal
revista calidoscopio
revista remolinos
revista vetas
revista zunai
ricardo costa
ricardo dubin
rolando revagliatti
romulo pardo
rua dos anjos pretos
ruben grau
sergio borao llop
storie di lavoro
topia
toros gurlekian, pintor
universidad de valencia
urbania lima
vicente huidobro
violeta texeira
visfluminius
viviana alvarez
www.crcposse.org
www.mystralight.com,

links3
45 rpm
alejandro mendez
alessandro monticelli
alternativa sur madrid
andre cruchaga
andres gustavo fernandez
antonio fontana
arte poetica
arte y cultura
artecomunicarte
BLOGNOVELA: Exex, la mujer del bigote
cacho de pan
carlos artusa
carlos barbarito
carlos fernandez
casimiro de brito
catamarcaculturarte
CELIT UNMSM
circolo cult. luzi
con voz propia - argentina
contracorrientes
contrapoder
Coro de Babel - El portal de la cultura y de la ciencia
dante bertini
despierta buenos aires
diego dana- trova
dimitris kraniotis
edgardo zuain
educar para la paz
el oro de los tigres
embusteria
fernando blasco
graciela vera
il romanziere
infinito mutante
interpoetica
isola della poesia
izhabela
jose luis mendoza marquez
julio carmona- peru
La fontana delle sette vergini
la lagrima de los poetas
la plazuela- españa
la tolva, rock
las filigranas de perder
latitud barrilete
letras vs palabras
liliana aleman
liliana aleman
lina zeron
LITERATURA WEB: Palabras Fractales
logos poetry
lucernario
mar desnudo
marco cortesi
marilena rodica
marilena rodica
mario capasso
mario tierno, musico
marta sepulveda
marta zabaleta
minitextos
mundo lectura
ninoska mermoud
nora mendez- el salvador
orlando valdez
oscar fernandez
palabras de uruguay
palabras del uruguay
panorama da palavra
papirolas
paulina vinderman
poesia de ahora
poesia dominicana
poetas al volante
poetas por la paz
poetas rosarinos
rampa
red mundial de escritores
reseñas literarias
revista alforja poesia
revista el rescoldo
revista perito
revista peruana de literatura
revista umbral
robert jara
rock argentino
rodrigo carvallo
ruben ferrero
ruben izaguirre
Sassari (Sardegna)
silvia favaretto
spigolature- sitio cultural italiano
taller de cartago
teatro el circulo
the cove rincon
tinta expresa peru
Un blog de traducciones de poesía hebrea: clásica, medieval,
universidad jose carlos mariategui
voces susurros rumor y gritos
zoopat

links4
5 poemas
abraham chinchillas
actitud cultura
adriana vieira
agustin espina
aldrava cultural
alejandro aura
alessandro canzian - italia
alexander zanches
angelica santa olaya
anidia editores
apofantica
arte de mundo
Asoc. Amigos V. Aleixandre
autores de concordia
benjamin ramon
caleidoscopio roto
carlos benitez villodres
carlos enrique cabrera
centro de documentacion epistolar
claudia ainchil
clon
cristina berbari
cuentos de la pelota
daniel riquelme
de letra en letra
dimitris kraniotis
dolores escudero
edita T
eduardo rezzano
el alakran literario
elena liliana popescu
enrique gracia trinidad
Ernesto R. del Valle
extracto de blanco
festival de poesia de puerto rico
fijando vertigos poesia
gabriel impaglione
gabriele ortu
gabriella vignola
galassiaarte
grupo casa azul
gustavo de lima
gustavo tisocco
herederos del caos
horacio ramirez
i poeti nomadi
il portale della cultura caraibica
Il sito degli scrittori incompresi
ileana gavinoser
indranamirthanayagam
Isaias Nobel
jose maria pallaoro
juglaralapoesia
kaos en la red
la cabeza de medusa
la gioconda
la lagrima de los poetas
Le chat qui pêche
ledama poesias...
leonardo colombi
leonardo colombi
librero humanoide
liliana celiz
limon partido
loreto silva
macedonio
marcia frazao
marciano duran
mariana bernardez
marta zabaleta
Melanie Taylor -Panamà
mireya robles
mirta liliana urdiroz
mis poetas...en ingles
neuza ladeira
noe lima
opposto
pajaro de america
paulina vinderman
pedro granados
poesiablu (italia)
poetas del grado cero
puerto de poetas
revista discursiva
revista el rescoldo
revista hache
revista la urraka
revista poeta
revista sesam
roxana sélum
shangri la
silvia loustau
sofia buchuck
spigolature
telescopio
teodulo lopez melendez
Texto-al - Grupo literário do algarve
veronica cabanillas
vertigo de los aires
virginia edit perrone

links5
alexander zanches
alternativa bolivariana
ana rosa bustamante
anna lisa melandri
antonio macias luna
antonio perez morte
antonio spagnuolo
ariel uriarte
artescrittura
barbara lia
beatriz valerio
betsimar sepulveda hernandez
C. Dolores Escudero
Carlos Ardohain
carlos enrique cartolano
Centro Cultural y Ambiental Kaykayen
Christophe Macquet (fotografia)
coitoergosum
colectivo huellas
con afecto
contra el olvido
costa negra
cultura brasil- lusofonos
dialectivos
diaspora sur
el altillo del policial
el caiman barbudo
el escribidor
el jinete de la tortuga
escritores colombianos
escritores de santiago
felix acosta
fer ilustraciones
festival de poesia de granada
flavia vizzari
francisco cenamor
francisco de asis fernandez
gabriel roel
gaceta editorial
geraldo reis
giuseppe cesaro
Graça Pires
hernando guerra tovar
http://hypothesenonfingo.zoomblog.com-Peru
ivan pessoa
jose pivin
jose pivin
jose saramago
k oz editorial
karina sacerdote
la idea fija
la jiribilla
la maquina del tiempo
la otra revista
la poesia venezolana
la puerta alternativa
lauren mendinueta
liliana celiz
liliana majic
linguagem viva
los argonautas
luciano cavido
mario capasso
mesa de poesia
mima la palabra
natura medio ambiental
nilda barba
odilon ramos boza
on the move
oscar fernandez, venezuela
oscar sosa rios
patricia perez madrid
Pedro Martinez
periodico de poesia
plural
poemargens
poesia comun
poesia mundial
poesia para alentar coraje
Poesia para o mundo
policial argentino
porfirio mamani
quique pesoa
rafael jesus gonzalez
recordando con Julio
rednel- colombia
reta biblioteca
revista caudal
revista de castilla y leon
rodolfo ybarra (perù)
rolando gabrielli
rolando riveros
sade escobar
salvador pliego
serie alfa
silvia iglesias
sin embargo resistencia
sin genero
uni service
union de escritores de brasil
victor sampayo

links6
ACLA
aire sin pajaros
ALEJANDRÍA - Literatura para ver
amigos V. Aleixandre
animales en masa
Arte y cultura en Alicante
autores de argentina
belleza de no pensar
Beth Brait Alvim
breves no tan breves
buho andino
casa de escritores del uruguay
casa de poesia uruguay
chile poesia
cinosargo
claudia ainchil
clevane pessoa
contos das almas
cultura door
cultura y politica
david lago gonzalez
dopo di noi
elena arriola
en la cosmopista
enrique gracia trinidad
espacios liquidos
eugenia prado
festival de cartagena
focoaxaca
francoise roy
gabriel galeano - artista
gabriel roel
gilda manso
Giovanni Alibrandi
Helena Faria Monteiro
heptagrama
hernan tenorio
intifada poetica internacional
jaque mate press
jorge contreras
JOSÉ LUIS MUÑOZ
kala editorial
karen hermosilla
karen valladares
la fosa
la otra revista
la pipa de hemingway
la pollera, revista cultural
lakshmi waia
laura gomez palma
leo castillo
letras contra letras
letras de chile
lilian elphick
liliana majic
luciano cavido
luigi de giovanni
madeja de palabras
maria elena sofia
mariana bernardez
marianela alegre
marietta morales
mario morasan- 2
mario morasan- escultor
marita balla
monica palla
nan guitierrez
olifante
onlus mecenate
oscar peretto
poesia de honduras
poetas en su pinta
poeticas de la resistencia
point editions
por la vida y la justicia
porfirio mamani macedo
puerto de buenos aires
quimicamente impuro
raul hernandez viveros
redes de papel
revista apuesta
revista cinosargo
revista grifo
revista lamas medula
revista metafora
revista urbana web
ricardo zanfardini
roberto aguirre molina
romanticismo y verdad
roxana crisologo
Roxana Sélum Yabeta
ruben antolin
sade escobar
susana lizzi
vals de los elefantes
veronica cabanillas
Viñeta Sour
voy a firmar aqui
winston morales
wip
www.hemingwayforcuba.net

links7
abuhardillandonos
adictos a la poesia
agencia rodolfo walsh
aipazcomun
alejandro laurenza
andrea alvarez
anterem edizioni
antonio andrade
arrepentidodeque
asoc. san geronimo
blog del escarabajo
carmen moreno
caza de poesia
circulo de poesia
comunaliteraria
cosiba- honduras
Cuscatlán - artes y literatura
daniela saidman
daufen bach
deconcepcionesysubsacradas
democracy now
diario de los poetas
diario de una diariera
edgar borges
editorial 3+1
editorial praxis
editorial tres mas uno
Eduardo Atilio Romano
el gran tunal
el puro cuento
el siglo de somerton
el socialista centroamericano
elixir aereo
festival poesia puerto rico
fragua universal
Fund. Itabunense Cultura e Cidadania
furia del libro
goyeneche/arcaute
Hápax Poetico
indymedia.org
iris miranda
isabel krisch
iwa
jesus aparicio gonzalez
juan antonio borges
la historia de don quijote
la tecla eñe
Lapislázuli Periódico
liliana escanes
lucia angelica folino
manlio argueta
marcelo marcolin
mariano carril
medios independientes
Michele Caccamo
molino rojo y fernet
murcielagario
naturaleza y camino del medio
nerina thomas
nicolas sanchez - ilust.,
nora mendez
observador juvenil
observatorio la crisis mundial
oclesis
palabras sin fronteras
perceval press
pere besso
poesía erótica de américa
polis literaria
radio angulo
radio nizkor
raquel de leon
Raúl Hernández Viveros
retablo de duelos
revista clave de poesia
revista el cuervo
revista esquife
revista koyawe
revista prosofagos
ricardo benitez
ricardo flecha
saber literario
sanpaku
sergio mattano
umbilikal
voz entrerriana
welcometosudamerica
www.partecipiamo.it
xavier frias conde
xavier frias conde

links8
abraham chinchillas
acercandonos cultura
Antología Poética Argentina Tomo I- editorial Gaceta Virtual
artistas de puerto rico
Bruno Jordan
Bruno Jordan poemas visuales
ciudadeyparias
Dario Vive -critica social
diogenes bitacora
el eterno retorno
El muro de Chile
el poeta ocasional
elida manselli
Elvira Alejandra Quintero
encuentro escritoras panamá
escritoras suicidas
federico andahazi
festipoesia cartagena
festival poesia yaracuy
flavia cosma
francisco madariaga
gabriel rimachi sialer
guillermo coulter
i poeti nomadi
ilove-italynews
imaginados
internatural
jose acosta
kosmonauta del azulejo
la furia del libro
la luciernaga
la tecla eñe
lamericalatina
latinoamericaexpress
leticia garriga
letras del bambú
letratlántica
Libros Raros y Manuscritos en Venezuela.
los bigotes de dalí
luis britto garcia
luis rafael
lustra editores
Marcos Reyes Dávila
marilda confortin
matematicas y poesia
mauricio feller
max rojas
mesa y vino
nadar sin agua
nilda barba
nora alarcón
nos digital
poesia cronopia
poesía más que nada
porfirio mamani macedo
rafael mitrenko
resonancias
revista letra libre
revista literaria Narrativas
revista poe+
revista poeta
revista triada
ruben antolin
scribd - libros digitales
Tahar BEKRI
The Barcelona Review en español
Unión Estatal de Escritores Veracruzanos
vidraguas

www.almargen.net
eGrupos
giovanna mulas
lujanargentina.com
ZoomBlog

 

Blog alojado en ZoomBlog.com